Epicteto I, 3

Dos elementos se combinaron en nosotros al nacer: por una parte el cuerpo, que tenemos en común común con los animales, y por otra parte la inteligencia y la razón, que tenemos en común con los dioses. Debido a esto, algunos nos inclinamos más hacia la primera relación, que no está bendecida por la fortuna y es mortal, y sólo unos pocos se inclinan más hacia la que es divina y bendecida. (...) Por su afinidad con el cuerpo, aquellos que se inclinan más hacia él, unos se vuelven como lobos -desleales, traidores y dañinos-, y otros como leones. Pero la mayoría nos convertimos en zorros, que es como decir los granujas del reino animal. Porque, ¿qué es un hombre calumniador y malicioso sino un zorro, o algo incluso más granujiento y degradado? Pongamos atención, pues, y tengamos cuidado para que no nos convirtamos en una de esas abyectas criaturas. - (Epicteto, Discursos I, 3)

Ivan Turgenev

Romans et nouvelles complets (Bibliothèque de la Pléiade). - Me han gustado especialmente : Vol. I Petuchkov, Memorias de un cazador, Diario de un hombre superfluo, Aguas tranquilas (Remanso de paz), Jakob Passinkov, Rudine, Andrei Kolossov, Un duelista. - Vol. II Assya, Nido de nobles, Primer amor, Humo. - Vol. III Historia del teniente Iergunov, Aguas primaverales (Lluvia de primavera), El reloj.

Emilia Pardo Bazán

Novelas completas en seis tomos: Biblioteca Castro. - Mejores: Pascual López, Morriña, Memorias de un solterón, y Dulce dueño. Muy buenas: El Cisne de Vilamorta, Una cristiana, La prueba, Doña Milagros, La sirena negra. Buenas: Un viaje de novios, Los pazos de Ulloa, La madre naturaleza, Insolación, La piedra angular, La quimera.

Anthony Trollope

Complete Works (Delphi Classics)
Trollope Society
Wikipedia
Bibliografía

Historia de Rasselas

«Vosotros, que escucháis con credulidad los susurros de la fantasía y que perseguís con afán los fantasmas de la esperanza; que confiáis en que la edad cumplirá las promesas de la juventud y que las deficiencias del día de hoy las remediará el mañana, prestad atención a la historia de Rasselas, Príncipe de Abisinia.»

Así empieza la 'Historia de Rasselas - Un romance filosófico', de Samuel Johnson.

Una mirada a la vida pastoral

"Ésta", dijo el poeta, "es la vida que a menudo ha sido alabada por su inocencia y tranquilidad. Pasemos, pues, el calor del día entre las tiendas de los pastores y sepamos si nuestra búsqueda de la mejor forma de vida no ha de terminar en la simplicidad pastoral." La propuesta agradó a todos; animaron a los pastores, por medio de pequeños regalos y preguntas familiares, a decir su opinión acerca de su estado y forma de vida. Eran tan toscos e ignorantes, tan incapaces de comparar lo bueno y lo malo de su profesión, tan confusos en sus explicaciones y descripciones, que muy poco pudieron averiguar de ellos. Pero era evidente que sus corazones estaban corroídos por el descontento; que se consideraban condenados a trabajar para los lujos de los ricos, y miraban con estúpida malevolencia a quienes por encima de ellos estabas situados.

La princesa declaró que nunca toleraría que esos salvajes envidiosos fuesen sus compañeros, y que no tenía ningún deseo de volver a ver por ahora más especímenes de la rústica felicidad. No obstante, no podía creer que todas las noticias sobre placeres primigenios fuesen sólo fábulas, y dudaba que hubiera nada en la vida que pudiera preferirse con justicia a la plácida satisfacción de los campos y los bosques. - (Samuel Johnson, Historia de Rasselas, Príncipe de Abisinia - Una novela filosófica.)

Columbani Sermones

Instructio V (abreviada): O tu vita humana, fragilis et mortalis, quantos decepisti, quantos seduxisti, quantos excaecasti! Quae dum fugis nihil es, dum videris umbra es; dulcis stultis, amara sapientibus. Qui te amant non te sciunt, et qui te contemnunt ipsi te intellegunt. Quid ergo es, humana vita? Via ergo es ad vitam, non vita; vera enim es via, sed non plana, aliis longa, aliis brevis, aliis lata, aliis angusta, aliis laeta, aliis tristis, omnibus similiter festinans et irrevocabilis. Via es, via, sed non omnibus manifesta es; multi enim te vident, et pauci te viam esse intellegunt. Sic enim subtilis es et sic seductrix, ut paucorum sit te scire viam. Interroganda ergo es et non credenda nec vindicanda, transeunda, non habitanda, misera humana vita; nullus enim in via habitat sed ambulat, ut qui ambulent in via, habitent in patria.

Columbanus Hibernus (s. VI)

¡Oh, tú, vida humana, frágil y mortal! ¡A cuántos has engañado, a cuántos has seducido, a cuántos has cegado! Al pasar no eres nada, y mientras se te ve, sólo sombra. Eres dulce para el necio, para el sabio, amarga. No te conocen quienes te aman, quienes te desprecian entienden de ti. ¿Qué eres pues, vida humana? Eres vía a la vida, pero no vida. Eres vía, pero no fácil y llana. Para unos eres larga y para otros breve, para unos eres ancha y estrecha para otros, para unos alegre, para otros triste; para todos, no obstante, igualmente fugaz e irrecuperable. Eres vía, pero no una vía manifiesta, pues muchos te ven y pocos entienden que eres vía. Eres de tal modo sutil y seductora que a pocos les es dado entender que eres vía. Se te ha de interrogar, pero no se te ha de creer; se te ha de transitar, pero no se te ha de habitar, pobre vida humana; pues nadie habita en la vía, sino que transita por ella, para que transitando por ella habite en la patria.