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20200615-ii

Cella Alcuini
O mea cella, mihi habitatio dulcis, amata,
semper in aeternum, o mea cella, vale.
Undique te cingit ramis resonantibus arbos,
silvula florigeris semper onusta comis.
Prata salutiferis florebunt omnia et herbis,
quas medici quaerit dextra salutis ope.
Flumina te cingunt florentibus undique ripis,
retia piscator qua sua tendit ovans.
Pomiferis redolent ramis tua claustra per hortos,
lilia cum rosulis candida mixta rubris.
Omne genus volucrum matutinas personat odas,
atque creatorem laudat in ore deum.
In te personuit quondam vox alma magistri,
quae sacro sophiae tradidit ore libros.
In te temporibus certis laus sancta tonantis
pacificis sonuit vocibus atque animis.
Te, mea cella, modo lacrimosis plango camenis,
atque gemens casus pectore plango tuos.
Tu subito quoniam fugisti carmina vatum,
atque ignota manus te modo tota tenet.
Te modo nec Flaccus nec vatis Homerus habebit,
nec pueri musas per tua tecta canunt.
Vertitur omne decus secli sic namque repente
omnia mutantur ordinibus variis.
Nil manet aeternum, nihil immutabile vere est.
Obscurat sacrum nox tenebrosa diem,
decutit et flores subito hiems frigida pulcros,
perturbat placidum et tristior aura mare.
Quae campis cervos agitabat sacra iuventus
incumbit fessus nunc baculo senior.
Nos miseri, cur te fugitivum, mundus, amamus?
Tu fugis a nobis semper ubique ruens.
Tu fugiens fugias, Christum nos semper amemus.
Semper amor teneat pectora nostra dei.
Ille pius famulos diro defendat ab hoste
ad caelum rapiens pectora nostra, suos.
Pectore quem pariter toto laudemus, amemus.
Nostra est ille pius gloria, vita, salus.

(Alcuino de York, s. VIII)

20200615

Nausífanes dice, de todas estas cosas que parecen existir, que no hay diferencia entre existir y no existir (Nausiphanes ait ex his, quae videntur esse, nihil magis esse quam non esse). Parménides mantiene que, de todas estas cosas que aparecen, ninguna existe, a excepción del universo solamente (Parmenides ait ex his, quae videntur, nihil esse uno excepto universo). Zenón de Elea eliminó todas estas dificultades, eliminando una: dijo que nada existe (Zenon Eleates omnia negotia de negotio deiecit: ait nihil esse). - (Séneca, Ep. 88)

Buddha dice en los Sutras que todos los fenómenos que normalmente vemos o percibimos son como una ilusión. Esto quiere decir que a pesar de que aparecen, no existen, como una ilusión, y que son solo apariencia equivocada. - (Geshe Kelsang Gyatso Instrucciones Orales del Mahamudra).

Operam perditis

«Nam cum in caelum insanitis, non dico sacrilegium facitis sed operam perditis (...) In ea, quae firma et inexsuperabilia sunt, quidquid incurrit malo suo vim suam exercet»

Cuando desvariáis contra el cielo, no digo que estáis cometiendo un sacrilegio, sino que estáis perdiendo el tiempo. Todo lo que corre a chocar contra lo que es estable e invencible, gasta sus fuerzas en su propio mal.

(Séneca, De Vita Beata, xxvii)

Fortificación interior

No hay ningún muro que no pueda ser derribado por la Fortuna [la acción del karma] (nullus autem contra fortunam inexpugnabilis murus est); fortifiquémonos, por tanto, interiormente (intus instruamur). Si el interior es seguro (si illa pars tuta est), el hombre puede ser atacado (pulsari homo potest), pero capturado no (capi non potest).

¿Quieres saber cuál es esta fortificación interior? (quid sit hoc instrumentum, scire desideras?) No indignarse por nada de lo que le suceda a uno (nihil indignetur sibi accidere), y saber que esas mismas cosas que parecen hacer daño (sciatque illa ipsa quibus laedi videtur) tienen que ver en realidad con la preservación del mundo (ad conservationem universi pertinere), y son parte de aquello (et ex iis esse) que lleva a término el curso y la función del universo (quae cursum mundi officiumque cosummant). Que contente al hombre (placeat homini), lo que ha contentado a Dios (quidquid deo placuit).

(Séneca, 'Cartas a Lucilio', LXXIV)

Dum trahimus - Mientras respiramos

Interim, dum trahimus, dum inter homines sumus, colamus humanitatem. Non timori cuiquam, non periculo simus; detrimenta, iniurias, convicia, vellicationes contemnamus, et magno animo brevia feramus incommoda. Dum respicimus, quod aiunt, versamusque nos, iam mortalitas aderit.

Mientras tanto, mientras respiramos, mientras vivimos entre los hombres, cultivemos la humanidad. No seamos para nadie causa de temor ni de peligro. De pérdidas, daños, insultos y burlas no hagamos ningún caso, y llevemos con ánimo elevado esos males de breve duración. Mientras miramos atrás y nos volvemos, tal como dicen, enseguida se presenta la muerte.

(Séneca, De Ira)

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Se imagina que debe reírse

Es preciso creer realmente siempre en esas antiguas y sagradas doctrinas que justamente nos revelan que el alma es inmortal y que, una vez separada del cuerpo, es sometida a juicio y sufre terribles castigos. He aquí también por qué es necesario entender que el hecho de ser víctima de crímenes importantes y de grandes injusticias es un daño menor que el hecho de cometerlas.

El hombre ávido de riquezas y de alma empobrecida no presta oídos a estas doctrinas, y si sucede que las oye exponer, se imagina que debe reírse de ellas: se lanza por todas partes, sin pudor, como una bestia salvaje, sobre todo aquello que imagina que es bueno para comer, beber, y procurarle hasta la saciedad ese placer servil e infortunado impropiamente llamado placer de Afrodita. Es ciego, porque no ve el mal que es siempre simultáneo a cada falta contra la justicia en aquellas de sus acciones ligadas a la impiedad, y no ve que quien las comete las arrastra consigo en un ciclo que le lleva unas veces sobre la tierra, otras bajo tierra, en un movimiento de ida y retorno vergonzoso y miserable en su totalidad y bajo todos los puntos de vista. - (Platón, Carta VII)

In aliena castra confugi

Entonces, ¿qué? ¿estoy diciendo que soy sabio? (quid ergo? sapientem esse me dico?) No, señor (minime). (...) Ahora, hice aquello que es suficiente para mitigar todas las miserias (nunc, quod satis est ad omnis miserias leniendas), me di a seguir a hombres sabios (sapientibus me viris dedi), y no siendo todavía lo bastante fuerte para auxiliarme a mí mismo (et nondum in auxilium mei validus), corrí por refugio al campamento de otros (in aliena castra confugi), de unos que ciertamente se protegen fácilmente a sí mismos y a sus seguidores (eorum scilicet qui facile se ac suos tuentur). - (Séneca, Consolación a Helvia 5, 2)

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Fontis ut unda fluens - Como agua fluyendo de la fuente

Tempora sunt nimium variis nunc plena periclis,
Quae quondam sancti praececinere patres.
Aetates hominum, mores mutantur et actus,
Utque momenta quidem vita cito fugiet.
Nec redit ipsa dies, mensis, nox, hora vel annus,
Sed fugiens fugiet, fontis ut unda fluens.

Los tiempos están ahora excesivamente llenos de toda clase de peligros, / Tal como lo predijeron antes los venerables padres. / Cambian las vidas de los hombres, sus costumbres y actividades. / Y momento a momento, rápidamente, la vida se escapa. / No vuelven ni día, ni mes, ni noche, ni hora, ni año, / Sino que huyendo se deslizan, como agua fluyendo de la fuente.

(Alcuino de York, s. VIII)
(cuadro de Nicholas Roerich)

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Ut hamo pisces


Voluptate homines capiuntur
Ut hamo pisces

Los humanos están atrapados por el placer
Como los peces por el anzuelo

Pasajes platónicos

( ... ) Alcibíades: Declaro solemnemente, Sócrates, que ya no sé lo que me digo y que me encuentro en un extraño estado, porque cuando me interrogas, creo decir unas veces una cosa y otras veces otra. -- Sócrates: ¿Y no eres consciente, amigo mío, de cuál sea la naturaleza de esta confusión? -- Alcibíades: En absoluto. -- Sócrates. ¿Piensas tú que si alguien te preguntara si tienes dos o tres ojos, o dos manos o cuatro, o cualquier otra cosa de esta clase, contestarías unas veces una cosa y otras veces otra, o contestarías siempre la misma cosa? -- Alcibíades. Ahora hasta en eso temo equivocarme, pero creo que contestaría la misma cosa. -- Sócrates: ¿Y no es porque la sabes? ¿No es esta la razón? -- Alcibíades. Sí. Eso creo. -- Sócrates: Entonces esas cosas a propósito de las cuales das respuestas contradictorias a pesar tuyo, es evidente que no las sabes. -- Alcibíades: Probablemente. -- Sócrates. ¿Y dices que en cuanto a lo que es justo e injusto, hermoso y feo, bueno y malo, conveniente e inconveniente, te pierdes en tus respuestas? ¿No es evidente entonces que te pierdes porque no las conoces? -- Alcibíades: Debe ser así. ( ... )

(Platón, Primer Alcibíades)

Si no te vuelves feo, no te abandonaré

«Sócrates: De ahora en adelante, si tú no dejas seducir por el pueblo ateniense y no te vuelves [en consecuencia] feo, yo no te abandonaré. Porque lo que más temo es que, habiéndote enamorado del pueblo, te dejes corromper. Esto les ha sucedido ya a muchos hombres buenos en Atenas. En efecto, 'el pueblo ateniense de gran corazón' tiene un aspecto hermoso, pero es necesario desvestirlo para verlo bien. Toma, pues, las precauciones que te aconsejo». (El traductor comenta este pasaje diciendo: "Platón no considera que el afán de poder, la demagogia y todos sus excesos sean consentidos libremente, sino que son patologías de las que los gobernantes son siempre las víctimas". - J. F. Pradeau, Plato, Alcibiade, GF Flammarion).

Platón, primera lectura rápida

  1. Eutifrón
  2. Apología de Sócrates ***
  3. Critón **
  4. Hippias Mayor
  5. Hippias Menor
  6. Alcibíades ***
  7. Cármides
  8. Lisis ***
  9. Laques *
  10. Eutidemo
  11. Gorgias ***
  12. El Banquete (Symposium) ***
  13. Fedro ***
  14. Fedón ***
  15. Parménides ?!
  16. Teeteto ***

Sine deo nemo bonus

Dios esta cerca de ti, está contigo, está dentro de ti (prope est a te deus, intus est, tecum est). Lo que quiero decir, Lucilio, es (ita dico, Lucili) : un espíritu sagrado reside en nosotros (sacer intra nos spiritus sedet), observador y custodio de nuestras buenas y malas acciones (malorum bonorumque nostrorum observator et custos). Exactamente tal como nosotros lo tratamos (hic prout a nobis tractatus est), así nos trata a nosotros (ita nos ipse tractat). De hecho, ningún hombre puede ser bueno sin Dios (bonus vero vir sine deo nemo est). ¿O es que puede alguien elevarse por encima de su suerte, si no es con su ayuda? (an potest aliquis supra fortunam nisi ab illo adiutus exurgere?).

(Séneca, Cartas a Lucilio, XLI)

Dos dilemas clásicos

Un dilema clásico es : «O bien Dios tiene el poder de impedir el mal, pero no quiere, o bien quiere, pero no puede.» En el primer caso Dios no sería bueno, porque puede, pero no quiere impedir el mal; y en el segundo caso no sería omnipotente, porque quiere impedir el mal pero no puede.

Pero, ¿no es perfectamente posible que alguien pueda, no quiera, y sea bueno al mismo tiempo? Después de todo, que nosotros pensemos que alguien no es bueno solo porque esa persona no hace lo que *nosotros* queremos, o lo que *nosotros* pensamos que es lo correcto, no es razón suficiente. Por ejemplo, un niño puede pensar que su padre es malo solo porque no cumple todos sus caprichos, pero esto no significa que su padre sea malo en realidad.

Objeción: ¿Qué buen padre permitiría a su hijo sufrir pudiéndolo evitar? Respuesta: Uno que quisiera permitir que sus hijos experimentaran las consecuencias de sus propias acciones.

Otro dilema clásico es:

Si quidem Deus est, unde mala?
Bona vero unde, si non est?
Si un Dios existe, ¿de dónde viene el mal?
Pero, ¿de dónde viene el bien, si no existe?

Están en tinieblas

Vivere omnes beate volunt, sed ad pervidendum quid sit quod beatam vitam efficiat, caligant

Todos quieren vivir felizmente, pero en cuanto a ver qué es lo que hace la vida feliz, están en tinieblas.

* * *

¿Con qué se protegerá?

Fidem qui perdit
Quo se servet reliquo?

Si uno pierde la fe
¿Con qué de lo que queda se protegerá?

Platón sobre la ley del karma (ii)

El que se ha vuelto más malo irá a juntarse con las almas más malas, mientras que el que se ha vuelto mejor se juntará con las mejores almas. En una palabra, tanto durante el curso de su vida como en sus muertes sucesivas, uno experimenta o hace experimentar la acción natural de lo semejante sobre lo semejante. De este juicio de los dioses, ni tú ni ninguna otra víctima del infortunio podrá presumir jamás de haber escapado. Aquellos que lo han establecido lo han establecido por encima de todos los demás juicios, y debería ser reverenciado con absoluto rigor. Porque aunque fueras lo bastante pequeño como para hundirte en las profundidades de la tierra, o tan alto como para escapar volando hacia el cielo, de este juicio no te podrás sustraer jamás, ni aunque hubieses pasado al infierno, o a algún otro lugar todavía más inaccesible. ¿Cómo puedes tú, hombre temerario entre todos, dudar de la necesidad de conocer esta ley de retribución? Siendo así que, si se la ignora, no es posible ni distinguir un modelo claro a seguir, ni tener una comprensión articulada de la manera de orientar uno su vida hacia una suerte o feliz o desgraciada.

(Platón, 'Las leyes', libro X)

El largo día

Omnia fert aetas; naturam, nomina, formam
Fortunamque solet vertere longa dies

La edad se lleva todas las cosas; naturaleza, nombres,
belleza y fortuna: todo lo suele alterar el largo día

Platón sobre la ley del karma (i)

Todos los seres provistos de un alma tienen en sí mismos las causas de su cambio, y este cambio los lleva consigo, siguiendo el orden y la ley del destino. Aquellos cuyas costumbres experimentan cambios poco importantes y poco numerosos se desplazan solo localmente en superficie. Mientras que los que más a menudo y más profundamente caen en la injusticia se ven arrastrados hacia los lugares y las profundidades llamadas infernales, sumiéndolos en un gran temor y provocando sueños funestos, tanto en vida como cuando ya se han separado de sus cuerpos. En fin, siempre que el alma experimenta cambios más profundos, sea en vicio o en virtud, bajo el efecto combinado de su propia iniciativa y de hábitos fuertemente establecidos, entonces, cuando se mezcla con la esencia divina hasta impregnarse excepcionalmente de ella, pasa a un lugar excepcional, transportada por un camino sagrado hacia un lugar nuevo y mejor. En cambio, cuando sucede lo contrario, el alma establece su vida en un lugar contrario. Tal es, oh, tú, joven o niño, que te crees ignorado por los dioses, la sentencia de las divinidades del Olimpo.

(Platón, 'Las leyes', libro X)
Obras Completas

Malis melior

Exige a me, non ut optimis par sim, sed ut malis melior
Exige de mí, no que sea igual a los mejores,
sino solo mejor que los malvados

Así, si alguno de estos que ladran contra la filosofía dijera, como suelen hacer: '¿Por qué hablas más valientemente de lo que vives? ¿Por qué cedes la palabra al superior y consideras el dinero un artículo necesario, cuidas tu reputación y permites que la maledicencia te afecte?' (si quis itaque ex istis, qui philosophiam conlatrant, quod solent dixerit: 'Quare ergo tu fortius loqueris quam vivis? Quare et superiori verba summittis et pecuniam necessarium tibi instrumentum existimas et respicis famam et malignis sermonibus tangeris?'). Más tarde yo mismo te ayudaré en tus reproches contra mí y me culparé a mí mismo más de lo que piensas. Por el momento te respondo esto : no soy sabio ni - esto lo digo para alimentar tu malevolencia - nunca lo seré. Exige de mí, por tanto, no que sea igual a los mejores, sino solo mejor que los malvados (adiuvabo postmodo convicia et plura mihi quam putas obiciam, nunc hoc respondeo tibi: non sum sapiens et, ut malivolentiam tuam pascam, nec ero. Exige itaque a me, non ut optimis par sim, sed ut malis melior).

(Séneca, De Vita Beata xvii)