El largo día

Omnia fert aetas; naturam, nomina, formam
Fortunamque solet vertere longa dies

La edad se lleva todas las cosas; naturaleza, nombres,
belleza y fortuna: todo lo suele alterar el largo día

Platón sobre la ley del karma (i)

Todos los seres provistos de un alma tienen en sí mismos las causas de su cambio, y este cambio los lleva consigo, siguiendo el orden y la ley del destino. Aquellos cuyas costumbres experimentan cambios poco importantes y poco numerosos se desplazan solo localmente en superficie. Mientras que los que más a menudo y más profundamente caen en la injusticia se ven arrastrados hacia los lugares y las profundidades llamadas infernales, sumiéndolos en un gran temor y provocando sueños funestos, tanto en vida como cuando ya se han separado de sus cuerpos. En fin, siempre que el alma experimenta cambios más profundos, sea en vicio o en virtud, bajo el efecto combinado de su propia iniciativa y de hábitos fuertemente establecidos, entonces, cuando se mezcla con la esencia divina hasta impregnarse excepcionalmente de ella, pasa a un lugar excepcional, transportada por un camino sagrado hacia un lugar nuevo y mejor. En cambio, cuando sucede lo contrario, el alma establece su vida en un lugar contrario. Tal es, oh, tú, joven o niño, que te crees ignorado por los dioses, la sentencia de las divinidades del Olimpo.

(Platón, 'Las leyes', libro X)
Obras Completas

Malis melior

Exige a me, non ut optimis par sim, sed ut malis melior
Exige de mí, no que sea igual a los mejores,
sino solo mejor que los malvados

Así, si alguno de estos que ladran contra la filosofía dijera, como suelen hacer: '¿Por qué hablas más valientemente de lo que vives? ¿Por qué cedes la palabra al superior y consideras el dinero un artículo necesario, cuidas tu reputación y permites que la maledicencia te afecte?' (si quis itaque ex istis, qui philosophiam conlatrant, quod solent dixerit: 'Quare ergo tu fortius loqueris quam vivis? Quare et superiori verba summittis et pecuniam necessarium tibi instrumentum existimas et respicis famam et malignis sermonibus tangeris?'). Más tarde yo mismo te ayudaré en tus reproches contra mí y me culparé a mí mismo más de lo que piensas. Por el momento te respondo esto : no soy sabio ni - esto lo digo para alimentar tu malevolencia - nunca lo seré. Exige de mí, por tanto, no que sea igual a los mejores, sino solo mejor que los malvados (adiuvabo postmodo convicia et plura mihi quam putas obiciam, nunc hoc respondeo tibi: non sum sapiens et, ut malivolentiam tuam pascam, nec ero. Exige itaque a me, non ut optimis par sim, sed ut malis melior).

(Séneca, De Vita Beata xvii)

Rebus rectus ordo

Hic igitur quidquid citra spem videas geri, rebus quidem rectus ordo est, opinioni vero tuae perversa confusio

Lo que veas suceder aquí contrario a tus expectativas es, de hecho, el orden correcto de las cosas, por más que sea en tu opinión perversa confusión

Consolatio Philosophiae IV, 6

Orden correcto de las cosas

La longitud del lado de un cuadrado inscrito es igual al radio de su circunferencia multiplicado por la raíz cuadrada de dos. Entonces, tanto si se trata de algo pequeño como un guisante, de algo más grande, como el sistema solar, o de algo incalculable, como el diámetro del universo local, es siempre lo mismo: el lado del cuadrado inscrito en su circunferencia es siempre igual a la mitad de este diámetro por la raíz cuadrada de dos.

Así, en la Consolación de la Filosofía dice : 'Lo que veas suceder aquí contrario a tus expectativas es, de hecho, el orden correcto de las cosas, aunque en tu opinión sea perversa confusión' (hic igitur quidquid citra spem videas geri, rebus quidem rectus ordo est, opinioni vero tuae perversa confusio).

Tips para la creación de Páginas en Blogger

Creación de páginas en Blogger. Para que todo vaya de la mejor manera : (1) Escribir el título primero, y (2) no utilizar Vista Previa antes de Publicar, i. e. primero Publicar.

Como un ciego

«Sicut caecus sine ductore, sic homo sine doctore viam rectam vix graditur». Como un ciego sin un guía, un hombre sin un Maestro difícilmente va por buen camino. (Alcuino de York, s. VIII)