Ut hamo pisces


Voluptate homines capiuntur
Ut hamo pisces

Los humanos están atrapados por el placer
Como los peces por el anzuelo

Pasajes platónicos

( ... ) Alcibíades: Declaro solemnemente, Sócrates, que ya no sé lo que me digo y que me encuentro en un extraño estado, porque cuando me interrogas, creo decir unas veces una cosa y otras veces otra. -- Sócrates: ¿Y no eres consciente, amigo mío, de cuál sea la naturaleza de esta confusión? -- Alcibíades: En absoluto. -- Sócrates. ¿Piensas tú que si alguien te preguntara si tienes dos o tres ojos, o dos manos o cuatro, o cualquier otra cosa de esta clase, contestarías unas veces una cosa y otras veces otra, o contestarías siempre la misma cosa? -- Alcibíades. Ahora hasta en eso temo equivocarme, pero creo que contestaría la misma cosa. -- Sócrates: ¿Y no es porque la sabes? ¿No es esta la razón? -- Alcibíades. Sí. Eso creo. -- Sócrates: Entonces esas cosas a propósito de las cuales das respuestas contradictorias a pesar tuyo, es evidente que no las sabes. -- Alcibíades: Probablemente. -- Sócrates. ¿Y dices que en cuanto a lo que es justo e injusto, hermoso y feo, bueno y malo, conveniente e inconveniente, te pierdes en tus respuestas? ¿No es evidente entonces que te pierdes porque no las conoces? -- Alcibíades: Debe ser así. ( ... )

(Platón, Primer Alcibíades)

Si no te vuelves feo, no te abandonaré

«Sócrates: De ahora en adelante, si tú no dejas seducir por el pueblo ateniense y no te vuelves [en consecuencia] feo, yo no te abandonaré. Porque lo que más temo es que, habiéndote enamorado del pueblo, te dejes corromper. Esto les ha sucedido ya a muchos hombres buenos en Atenas. En efecto, 'el pueblo ateniense de gran corazón' tiene un aspecto hermoso, pero es necesario desvestirlo para verlo bien. Toma, pues, las precauciones que te aconsejo». (El traductor comenta este pasaje diciendo: "Platón no considera que el afán de poder, la demagogia y todos sus excesos sean consentidos libremente, sino que son patologías de las que los gobernantes son siempre las víctimas". - J. F. Pradeau, Plato, Alcibiade, GF Flammarion).

Tu quoque si vis

Tu quoque si vis
Lumine claro
Cernere verum,
Tramite recto
Carpere callem,
Gaudia pelle,
Pelle timorem
Spemque fugato
Nec dolor adsit.
Nubila mens est
Vinctaque frenis,
Haec ubi regnant.

Si también tú quieres / Con vista clara / Ver la verdad / Correctamente / Coge el camino: / Aleja el placer / Aleja el temor / Aleja expectativas / Para que no haya dolor. / La mente queda oscurecida / Y retenida por frenos / Cuando estos reinan. - (Boecio, Consolación de la Filosofía I, 7)

Platón, primera lectura rápida

  1. Eutifrón
  2. Apología de Sócrates ***
  3. Critón **
  4. Hippias Mayor
  5. Hippias Menor
  6. Alcibíades ***
  7. Cármides
  8. Lisis ***
  9. Laques *
  10. Eutidemo
  11. Gorgias ***
  12. El Banquete (Symposium) ***
  13. Fedro ***
  14. Fedón ***
  15. Parménides ?!
  16. Teeteto ***

Sine deo nemo bonus

Dios esta cerca de ti, está contigo, está dentro de ti (prope est a te deus, intus est, tecum est). Lo que quiero decir, Lucilio, es (ita dico, Lucili) : un espíritu sagrado reside en nosotros (sacer intra nos spiritus sedet), observador y custodio de nuestras buenas y malas acciones (malorum bonorumque nostrorum observator et custos). Exactamente tal como nosotros lo tratamos (hic prout a nobis tractatus est), así nos trata a nosotros (ita nos ipse tractat). De hecho, ningún hombre puede ser bueno sin Dios (bonus vero vir sine deo nemo est). ¿O es que puede alguien elevarse por encima de su suerte, si no es con su ayuda? (an potest aliquis supra fortunam nisi ab illo adiutus exurgere?).

(Séneca, Cartas a Lucilio, XLI)